Tras varios meses de intensas negociaciones entre el Gobierno, la patronal y los sindicatos, la reforma laboral ha sido aprobada en el Congreso de los Diputados. Se trata de uno de los grandes compromisos de la legislatura de Pedro Sánchez que, al igual que en el caso de la reforma de las pensiones, cuenta con el acuerdo de los agentes sociales.

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha sido la máxima valedora de la nueva regulación, que ha defendido como “acuerdo de país” y una medida para “pasar página a la precariedad laboral en España”.

La reforma laboral pretende reducir la temporalidad en el empleo, así como la precariedad y mejorar la calidad del trabajo, algo que, bajo el punto de vista del Gobierno, servirá para mejorar el sistema de pensiones públicas, otra de las grandes bazas del Ejecutivo durante esta legislatura.

Las claves de la reforma laboral

Desaparecen algunos tipos de contrato temporal

Una de las grandes novedades de la reforma laboral es la desaparición de los contratos de obra, interinidad y eventuales. De esta manera, los tipos de contrato temporal se reducen a dos: por circunstancia de la producción o por sustitución.

En el primer caso, los contratos temporales por circunstancias de la producción no podrán extenderse más allá de seis meses -o un año, si así lo establece el convenio del sector- y solo podrán firmarse en caso de que se produzca un desajuste determinado entre la plantilla y la cantidad de trabajo durante un periodo de tiempo.

Además, las personas que hayan sido contratadas sin cumplir con los requisitos pasarán a ser indefinidas de forma inmediata, al igual que los trabajadores “que hubieran estado contratados 18 meses o más en un periodo de 24 meses con la misma empresa o grupo de empresas, mediante dos o más contratos por circunstancias de la producción”.

Más contratos indefinidos

Otra de los grandes objetivos la reforma laboral es el aumento de la contratación indefinida. Para conseguirlo, la regulación establece que el contrato ordinario será el indefinido, y añade que las sanciones y las infracciones empresariales se individualizan y serán de hasta un máximo de 10.000 euros por cada trabajador afectado.

En el caso de sectores como la construcción, la reforma laboral obliga a las empresas a sustituir los contratos por obra por indefinidos. Además, una vez finalizada la obra, deberán recolocar a sus trabajadores en otra u ofrecerles formación o recualificación.

Cambios en los ERTE

La reforma laboral ha entrado de lleno en los ERTE, uno de los mecanismos más utilizados durante la pandemia por las empresas para reducir temporalmente sus plantillas. A partir de ahora, las empresas con menos de 50 trabajadores podrán agilizar los trámites para su aprobación hasta los siete días.

Además, la reforma laboral aumenta el mínimo de información que reciben los sindicatos durante la aplicación de un ERTE, y prohíbe a las empresas la petición de horas extras a sus empleados o la contratación de personal externo, entre otras medidas.

Más negociación colectiva

Otro de los puntos clave de la reforma laboral es la recuperación de la negociación colectiva. Además, la reforma laboral trae de vuelta la ultraactividad indefinida de los convenios, que dice que las condiciones establecidas mantendrán su validez incluso después de que termine su periodo de vigencia, siempre y cuando empresas y sindicatos no alcancen un nuevo acuerdo.

Restricción a las subcontratas

La reforma laboral también incluye una novedosa restricción para las subcontratas. El marco regulador entre las empresas contratistas y subcontratistas pasará a ser el de la actividad desarrollada, un factor que no incluía la regulación anterior y que permitía a las subcontratas reducir los salarios de los trabajadores para ser más competitivas entre ellas.

Powered by WPeMatico

Comenta activando la opción de publicar también en Facebook. Gracias

comentarios